Cuando tu rodilla te hace entrenar con dudas
Vas al gimnasio con ganas, pero cuando toca entrenar pierna ya no piensas solo en progresar. Piensas en la rodilla. Mides la sentadilla. Evitas cargar como antes. Controlas cada apoyo por miedo a notar otra vez esa molestia o sensación de fallo. Y poco a poco, sin darte cuenta, empiezas a perder intensidad, confianza y continuidad. Si esto ya te pasa a menudo, no necesitas seguir entrenando con dudas. Necesitas sentir más soporte en cada movimiento para volver a concentrarte en tu entrenamiento, no en tu rodilla.